Manifiesto

La libertad de no saber

Crear, para mí, es una forma de estar mejor.

Trabajo desde la intuición, sin una idea cerrada del resultado. Me interesa empezar desde el vacío, dejar que los materiales reaccionen y acompañar lo que va apareciendo.

En la pintura trabajo directamente con las manos, con guantes, sin pincel. Muevo el bastidor, superpongo colores y dejo que las manchas, los encuentros y también los accidentes formen parte de la obra.

No sé de antemano qué va a suceder. Y justamente ahí está lo que más me gusta: descubrir la obra mientras la estoy haciendo.

Por eso muchas de mis obras no tienen una posición única. La firma está atrás para no condicionar la mirada. Cada persona puede girarlas, observarlas desde otro lugar y encontrar su propia interpretación.

En la escultura sucede algo parecido. Los Tipitos nacen de emociones, actitudes y experiencias humanas. Son pequeñas figuras que me permiten transformar algo intangible —la fuerza, la tristeza, la amistad, la escucha, el pensamiento— en algo que podemos ver y tocar.

También me atraen profundamente los objetos atravesados por el tiempo. Piezas de trenes, discos de arado, bronces y objetos encontrados en chatarrerías que alguna vez tuvieron otra función. Me gusta mirarlos y preguntarme: ¿qué más puede ser esto?

No intento borrar sus marcas ni su historia. Me interesa encontrar belleza en el óxido, en el desgaste, en aquello que muchas veces alguien descartó, y darle una nueva vida.

La escritura nació en mí exactamente del mismo lugar: de la necesidad de entrar en un mundo donde la imaginación y la intuición pudieran llevarme sin saber exactamente hacia dónde iba.

Cuando miro todo lo que hago, entiendo que, aunque parezcan mundos diferentes, todos nacen de hacer con las manos, dejar salir lo que siento, confiar en la intuición y aceptar que no todo tiene que estar decidido de antemano.

También aprendí a no hacer las cosas para que les gusten a todos. Cada obra, cada escultura y cada historia encontrará a quien conecte con ella. Y también habrá quien no lo haga. Eso está bien.

Mi manera de crear sigue siendo la misma: empezar sin tener todas las respuestas, confiar en el camino, disfrutar del proceso y permitirme, siempre, la libertad de no saber cómo termina.

Esta manera de trabajar atraviesa cada territorio. Se puede seguir su rastro en la pintura, en los Tipitos, en los objetos recuperados y en la escritura.